Cuando

Cuando mires atrás de reojo
verás lo que se ha ido quedando,
comprobarás que aquellos años
que se suponen venturosos
contienen las dos caras,
lo bueno y lo malo,
la verdad y la mentira,
la tiniebla y la luz,
que de todo ha habido
en la viña del señor.

Cuando llegues a ese lugar
donde las palabras huecas
ya no convencen a nadie,
donde no caben disimulos
ni imposturas,
donde la revelación se produce,
te percatarás de todo lo bueno
que dejaste de hacer
y de todo lo malo
que hiciste con diligencia,
del tiempo que derramaste
para que corriera por el arroyo
como agua sucia.

Cuando la lluvia golpee con saña
las tejas rotas de tu refugio
y el repiqueteo
se te clave en los oídos,
cuando el agua se cuele
por las sajaduras de tu alma,
verás que ya es tarde,
y que no hay vuelta atrás.

Entonces comprenderás
que no hay tanta diferencia,
y que a veces vale la pena
hacer oídos sordos a la vida,
pasar el cerrojo,
tirar la llave,
echarse a dormir…,
y olvidar.

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