Entrevista a Francisco Pascual (Por La Ardilla Literaria)

Entrevista a Francisco Pascual, realizada en Valencia el 9 de marzo de 2020, por parte de La Ardilla Literaria.

Leemos en tu perfil biográfíco tu andadura literaria. Te avalan unos trescientos relatos, más de doscientos microrrelatos y casi un centenar de poemas, entre ellos, muchos premios y accésits en certámenes literarios. Cuéntanos cómo es lo de encarar la creación de una novela, pues Una siniestra manera no es tu primera publicada.

Debo decir que entre los trescientos y pico relatos, hay bastantes, aunque ahora mismo no sabría decirte cuántos, lo suficientemente extensos como para ser considerados novelas cortas. Tanto mi anterior novela, Sombras y esperanzas, como esta última Una siniestra manera, tuvieron su origen en sendos relatos largos (hablo de veinte a cuarenta páginas, por ejemplo), que en su día retomé con la simple idea de repasarlos y que, casi sobre la marcha, vi que podía ampliar las tramas, crear nuevos personajes, suprimir otros, etc. Casi sin darme cuenta vi que aquellos relatos me ofrecían muchas más posibilidades.

Esta novela publicada por Lastura ediciones este año, la titulas Una siniestra manera. Háblanos de la génesis, de las motivaciones que te llevaron a escribirla y, más tarde, a darla a conocer a los lectores con este sello.

Recuerdo que el relato largo donde tuvo su origen me vino en un viaje en tren donde, poco a poco, se me fue ocurriendo la trama. Tomé notas rápidas para que no se me fuera de la cabeza, y al cabo de unos días lo escribí de un tirón y lo archivé sin tan siquiera repasarlo un poco. En principio tuvo unas veinticinco páginas. Tengo la costumbre de dejar “reposar” casi todo lo que escribo durante semanas o incluso meses, pero con este en concreto, quizá porque estaba con otras cosas y lo fui dejando y dejando, transcurrieron seis años hasta que lo retomé.

Mi primera novela, Sombras y esperanzas, cuyo origen fue muy similar, aunque es completamente distinta a esta, había tenido muy buena acogida, por lo que decidí repetir la experiencia.

En Lastura Ediciones y en Lidia López he encontrado calor, cercanía y confianza, algo muy importante a la hora de publicar, donde los autores, muchas veces nos vemos un poco como en “Solo ante el peligro”. Una siniestra manera, se encuadra dentro de la colección Concilyarte, cuya presidenta es la poeta y divulgadora cultural, Mila Villanueva, a la que conocí a través de mi profesora de Creación Literaria y enorme poeta, Elena Torres. Se da la circunstancia de que en la colección de Concilyarte se habían publicado catorce libros, todos de poesía, y este mío ha sido el primero en narrativa, lo cual me llena de orgullo por la confianza que han depositado en mi obra.

El título ya nos alerta como lectores a que vamos a encontrar una historia intrigante, con más de un secreto y una sutil venganza. Por si fuera poco, nos zambulles también en esa intriga mediante la intrigante imagen de la portada. ¿Nos comentas algo sobre ese título y la foto de portada?

El título tiene mucho que ver con el desenlace de la historia, en el cual he procurado incluir un par de giros finales sorpresivos. El protagonista se envuelve en una situación insospechada, que nunca llegó a imaginar, donde se juntan recuerdos, pasiones y ansias de venganza y, como digo en la sinopsis, se llena de inopinados engaños para los personajes y para los lectores.

En cuanto a la portada, fue una de las que me propuso Lidia López, de Lastura Ediciones. En el momento la vi, aunque las otras también me gustaban, no tardé nada en decidirme por ella. Refleja un clima de misterio que le va perfecto al texto.

Una siniestra manera se teje a partir de una historia de personajes en la que la venganza vertebrará el destino de más de uno. Destaca, obviamente, su protagonista, Benigno Cuevas. Tiene una ocupación un tanto… peculiar. ¿En quién te inspiraste para darle vida literaria? ¿Qué hay de Benigno en Francisco Pascual y viceversa?

En ese viaje en tren que he comentado antes, coincidí con un hombre de mediana edad a dos asientos del mío, con pintas de bohemio empollón y despistado, descuidado en el vestir, cabello y barba espesos y enmarañados, etc. Me percaté de que hojeaba un libro facsímil, al parecer, bastante antiguo. Ya en las notas que tomé deprisa y corriendo y que desarrollé días después, había decidido que era un anticuario en busca de una pieza muy antigua, aunque a posteriori lo modifiqué.

Por otra parte, en lo único que podemos coincidir Benigno Cuevas y yo es en la afición por la lectura. Aparte de eso, creo que apenas tenemos nada en común. En otros casos quizá no, pero en este en concreto, es ficción pura.

También me gustaría que nos comentases los escenarios donde transcurre Una siniestra manera. En muchas ocasiones, los espacios, los lugares, el entorno van creando una atmósfera psicológica capaz de sumergirnos como lectores en la trama.

El viaje en tren es importante porque, a través de las reflexiones del protagonista, me sirve para presentarlo al lector y empezar a ponerlo en situación. Después está la gran casa familiar regentada por la tía Áurea, una mujer de armas tomar, de recio carácter, que arrastró un desgraciado matrimonio sin hijos. Después están los ambientes habituales y variopintos de los demás personajes, y en cada uno de ellos suceden cosas.

Hay una escena en la que Benigno Cuevas, en el tren, reflexiona sobre sus primos. Sobre la vida aparente y real de estos. Lo comento porque también de ello, de las apariencias y los engaños se nutre la trama de Una siniestra manera. ¿Es así? ¿Qué ideas has querido iluminar mediante esta novela para que los lectores mediten una vez cierren el libro?

Pues, que todos tenemos una parte buena, que es la que normalmente damos a conocer, pero tenemos otra muy mala, que es como un monstruo que llevamos dentro y que mejor no despertar.

En un pasaje de Una siniestra manera Benigno Cuevas medita acerca de unos pagarés y unos confiados vendedores. Las motivaciones económicas están muy presentes en esta novela, en sus personajes. Ello me da pie para preguntarte no por uno de ellos, por ejemplo, por el notario Don Plácido. Pero sí, como escritor, por cómo ves el mundo de la cultura en nuestro país, en general, y el de los libros, en particular. ¿Crees que el actual acceso a la cultura es caro? ¿Te parece que lo son los libros? ¿Cómo ves la consolidación del libro en formato electrónico frente al libro en papel, sobre todo entre los lectores más jóvenes? ¿Se te ocurre alguna receta para animar a que se lea más (y mejor) en nuestro país?

D. Plácido es un hombre de posición acomodada, de costumbres refinadas, que se considera a sí mismo como un galán maduro, un dandi cuyos únicos problemas son la frustración que siente a causa de un desengaño amoroso y el poder controlar su afición por los habanos caros, no por el precio, sino por prescripción facultativa. Son las únicas circunstancias que parecen afectarle. Es arrogante y mira siempre a los demás por encima del hombro.

Sobre la otra parte de la pregunta, considero que el acceso a la cultura, en comparación con otras cosas, no es caro, ni mucho menos. Creo que el precio de los libros está ajustado y que siempre existirá el libro en papel, pese a que el libro electrónico, poco a poco, conseguirá más cuota de mercado de la que tiene, y con ello, por desgracia, se creará más piratería. Es un problema, pero las nuevas tecnologías se abren camino a pasos agigantados y hay cosas que no pueden pararse. Mi nieta de siete años ya usa una “tablet” en el colegio para algunas asignaturas, algo impensable no hace tanto.

Para animar a que se lea más, es cuestión de educación en los hogares y los colegios. Yo solo veo una forma: empezar desde abajo e inculcar en los más pequeños el hábito por la lectura, e incluso, de la escritura, porque un adulto que no ha leído un libro en su vida (y hay muchos que se vanaglorian de ello), es muy difícil que comience a hacerlo.