La definitiva

El calor es insoportable, tengo tanta hambre y sed que no sé cómo consigo resistir, pero la determinación y la cabezonería me mantienen en vilo. El lugar parece el ideal, esta vez no fallaré, ya estoy harto de que me miren como a un idiota, de ser el hazmerreír de propios y extraños.

   Voy a prepararlo a conciencia, todo va a salir bien; he estado madurando el plan durante mucho tiempo y hasta el último detalle. He calculado los ángulos, la inclinación del terreno, la posible fuerza del viento, las posibilidades de que llueva, la velocidad. Solo hay una pega, bueno, en realidad, dos. La primera es que solo tendré un disparo, y la segunda que el arma me llegue a tiempo. Espero que no me falle como tantas otras veces. ¡Ah!, ya oigo el camión de reparto. Esta ocasión va a ser la definitiva, con la catapulta hidráulica de máxima precisión marca Acme que he comprado, ese jodido correcaminos se va a enterar de una vez por todas.

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