Prohibido

Las olas acarician la orilla
suaves, lujuriosas.
El sol se adivina por el horizonte,
sus primeros rayos
iluminan las dunas,
testigos mudos
de una noche de amor y de pasión
sin medida.

La hoguera se apagó,
agotada,
los amantes tiemblan
de miedo y de frío.
El nuevo día se muestra engañoso
bajo su manto de paz;
deberán responder
por sus culpas,
por su amor prohibido.

Se ponen en pie con temor,
sin arrepentimiento.
Sienten en lontananza
el tronar de la censura,
las miradas acusadoras,
la maldición del anatema.

Tienen que prepararse
para lo que va a venir.
Porque saben que
detrás de la calma,
siempre llega
la tormenta.

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